lunes, 13 de septiembre de 2010

La tragedia de los mineros chilenos

El jueves 5 de agosto se produjo, en Chile, el derrumbe en la mina San José, situada a unos 45 kilómetros de Copiapó y que dejó sepultados, a 750 metros de profundidad, a 33 mineros, comenzó así un calvario para ellos y para sus familiares que va a poner a prueba la resistencia humana casi hasta el límite.

Cuando se produce una tragedia de tal magnitud, lo primero que nos preguntamos es si se pudo evitar, ¿qué medidas de seguridad tenía la mina para evitar lo ocurrido? ¿se ha hecho todo lo posible? Y un sinfín de preguntas que supongo son de muy difícil respuesta.

Yo desconozco la situación de la minería chilena, desconozco la precariedad laboral que sufren y desconozco las penurias, aunque me las imagino, con las que cada día habrán tenido que luchar para trabajar allí. Pero de lo que sí estoy seguro es que, en pleno siglo XXI, algo más se podría haber hecho por ellos, seguro que sí.

Supongo que este lamentable accidente será el colofón de una serie de carencias que se manifiestan de la peor manera posible. Supongo que los empresarios habrán invertido lo mínimo en seguridad a cambio de optimizar sus beneficios, seguro que sí. Me imagino, igualmente, que la citada mina ya habría tenido algún precedente, al cual no se le dio la importancia que se le debería haber dado, y ahora se tiene el resultado. He oído que la mina estuvo cerrada un tiempo y que se reabrió y me pregunto ¿quién se ha hecho responsable? ¿rodarán cabezas por ello? ¿pagarán los verdaderos culpables por su negligencia?, espero que sí, pero ya veremos si ocurre.

Lo que más me apena es que a esos 33 mineros no se les pueda rescatar hasta dentro de tres meses, después de que ya llevan un mes atrapados. Se me ponen los pelos de punta sólo de pensarlo. No me olvido de sus familias y del sufrimiento que estarán pasando, que aunque sepan que están vivos, no pararán de pensar si serán capaces de resistir en esas condiciones infrahumanas durante tanto tiempo y si sobreviven en qué condiciones saldrán de esa cárcel a la que han sido condenados por la incompetencia de determinados personajes que, precisamente, no están atrapados junto a ellos.

Desde aquí sólo puedo mandarles ánimos, a ellos y a sus familias, que sean fuertes y que resistan y ganen a esta dura prueba a los que les ha sometido la vida. Mucho ánimo y estoy con vosotros.

Foto: Familiares de los mineros atrapados a las puertas de la mina

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