La Italia del siglo XIV es muy prolífica en apariciones y fantasmas misteriosos, pero nunca se había visto tanta aglomeración de ellos en un mismo lugar, el castillo de Malamorte, era el lugar de reunión de espíritus desencarnados que vagan por sus instalaciones entremezclando sus historias terrenales que los llevaron a la muerte. Arranco la narración de esta historia veraz desde el presente: su protagonista es el actual propietario del castillo a quien se le aparecieron, en la década de los cincuenta, dos guerreros medievales cuando paseaba por los aledaños de la fortaleza. La noche caía sobre la ciudad de y a Vitorio le tocaron el hombro por detrás. Las armaduras no dejaban ver los rostros de aquellos personajes tan peculiares. Le pidieron que les siguiera y Vitorio, intrigado, decidió hacerlo. Una vez dentro del castillo, los dos guerreros medievales le señalaron un muro falso donde estaba guardado un fabuloso tesoro. Solo le pusieron una condición, pero si no la cumplía a rajatabla...
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