lunes, 19 de marzo de 2012

Una solución de fábula


Hoy os voy a contar una vieja fábula china que muestra cómo todos los problemas, por muy complejos que parezcan, pueden tener una solución favorable, si se saben analizar y reaccionar convenientemente ante ellos. La historia dice así:

Había una vez, en un pequeño pueblo del interior de china, un pobre granjero que no tenía recursos para devolver a un viejo usurero una importante suma de dinero que le había sido prestada. El granjero tenía una preciosa hija que era deseada por el viejo prestamista. Un día el viejo le hizo al granjero la siguiente proposición:  
¾      Si me das a tu hija en matrimonio te perdona la deuda que tienes contraída conmigo.
Tanto el granjero cómo su hija quedaron horrorizados con semejante propuesta y se negaron en rotundo a la propuesta del usurero. Éste modificó su propuesta en los siguientes términos:
¾      De acuerdo, dejaremos que sea el azar quien decida. Voy a colocar una piedra negra y otra blanca, como las que hay en el camino, dentro de una bolsa vacía.
¾      La muchacha deberá sacar una de las dos piedras sin mirar, al azar. Si sale la piedra negra, la chica se casará conmigo y te perdonaré lo que me debes; y si sale la piedra blanca no se tendrá que casar conmigo y te perdonaré igualmente la deuda.
¾      Si, por el contrario, rehusáis a sacar la piedra de la bolsa, irás inmediatamente a la cárcel y la desgracia caerá sobre vosotros.
Sin dejar de hablar, el usurero se agachó para recoger las dos piedras. La muchacha se dio cuenta de que había recogido ambas piedras negras y que las había metido rápidamente en la bolsa sin que nadie de diese cuenta de su acción. La muchacha no dijo nada, ya que si acusaba al prestamista de tramposo su padre iría inmediatamente a prisión.
El viejo prestamista le dijo a la muchacha:
¾      Mete la mano en la bolsa y saca una de las dos piedras.
Ahora la muchacha tenía toda la presión y la vida de su padre en sus manos. A priori, tenía tres posibilidades:
1.       Negarse a sacar una piedra, con lo que su padre iría directamente a la cárcel.
2.       Sacar las dos piedras y acusar al usurero de tramposo. Situación arriesgada y que les traería la misma suerte.
3.       Sacar inevitablemente una piedra negra y sacrificarse casándose con el viejo y librar así a su padre de la cárcel y de las deudas.
¿Qué hubieses hecho tú, en el lugar de la muchacha? Parece ser que, inevitablemente, el granjero y su hija tenían las de perder, y que fuese cual fuese la opción que eligiese de las tres, siempre ganaba el usurero
El desenlace de la historia fue el siguiente:
La muchacha metió la mano en la bolsa y cogió una de las dos piedras, pero al sacar la piedra de la bolsa hizo que se tropezaba y dejó caer la piedra al suelo sin que nadie hubiese apreciado el color de la misma, confundiéndose entre las piedras blancas y negras del camino, y disculpándose inmediatamente por su torpeza.
¾      ¡Qué torpe soy!, exclamó la muchacha. ¿cómo me ha podido pasar esto a mi?
¾      Pero, todo tiene solución, prosiguió decidida.
¾       Es fácil saber la piedra que saqué de la bolsa, sacando la que queda dentro. Si la que queda es blanca, habría sacado la negra, y si la queda es la negra, entonces habría sacado la blanca ¿no es cierto?
Entonces le pidió al viejo prestamista que sacara la piedra que quedaba dentro de la bolsa para que todo el mundo viese cuál era. El usurero, sin atreverse a decir nada, sacó la piedra de la bolsa y era negra, por lo tanto la muchacha había sacado la piedra blanca.
La habilidad de la muchacha había transformado una situación que parecía imposible en una situación muy favorable a sus intereses.

Imagen: Fábula del granjero y el usurero.

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