miércoles, 25 de agosto de 2010

Una buena noticia y mala al mismo tiempo

En estos calurosos días de finales de agosto, todos los españoles hemos recibido la grata noticia de la liberación de los dos cooperantes de la ONG Barcelona Acción Solidaria (BAS), Roque Pascual y Albert Vilalta, después de casi nueve meses de secuestro por la rama del Magreb de la Organización Terrorista Al Qaeda. Esta es la buena noticia la liberación de los dos retenidos por unos mercenarios que deberían estar entre rejas y no paseándose libremente por tierras africanas.

Por el contrario, esta historia feliz también tiene, bajo mi punto de vista, una parte negativa y no es otra que la claudicación al chantaje que imponen estos mercenarios y para los que lo secuestros son un negocio más que suculento y cuantioso.

Lo que está claro es que toda esta historia se ha montado porque un tal Omar “el Saharaui”, un mercenario sin escrúpulos, que había sido condenado por secuestrar a los tres cooperantes españoles a doce años de trabajos forzados por el gobierno de Mauritania, es quien realmente ha montado todo esta parafernalia a cambio de dinero contante y sonante y, por cierto, bastante dinero.

Resulta que el gobierno mauritano lo extradita a Mali, su país de origen, para qué cumpla la condena, pero resulta que no entra en prisión y que se convierte en el intermediario para la liberación de los españoles.

Mauritania ha cedido a las presiones españolas al permitir la extradición de “el Saharaui”, quien en unas recientes declaraciones ha manifestado que él no es un terrorista, sino un “mercenario” que actúa haciéndose pasar por Al Qaeda por motivos económicos. Según la justicia de Nuakchot fue él quien llevó a cabo el secuestro de los cooperantes en una carretera de Mauritania. Y resulta que se convierte en el intermediario de la liberación, acompaña a los dos españoles y sé que con la mitad del rescate. Increíble.

El diario argelino Liberté Algeie denuncia que los países sigan actuando en África movidos por sus intereses y según las circunstancias, como es el caso de España”. En un artículo de hoy asegura que el gobierno español habría pagado un rescate de 7 millones de € por la liberación de Pascual y Vilalta, yendo así en contra de lo mantenido por España en la cumbre de la Unión Africana en Kampala. El mismo diario asegura que además del y de la extradición de Omar “el Saharaui”, en las negociaciones se incluiría la liberación de “tres islamistas detenidos en un país vecino de Malí”, según una autoridad del norte del país que permanece en el anonimato.

Para este diario argelino, lo más grave de este asunto es que se contribuye a que Al Qaeda pueda sobrevivir y armarse gracias a los pagos de rescates. Señala que, como consecuencia de los pagos, desde que AQMI liberara a unos rehenes austriacos en 2005 a cambio de 5 millones de €, “los secuestros de europeos se han multiplicado en el Sahel, pues esto aporta dinero a este movimiento terrorista”.

Esto es lo que hay, por eso he dicho al principio que se trata de una buena y mala noticia al mismo tiempo, porque como no se ponga freno a estas acciones y mientras los responsables no paguen por ello seguirá esta espiral de secuestros que además resultan más que lucrativas para estos mercenarios y terroristas.

Creo que los gobiernos tienen mucho trabajo que realizar en estos temas y no permitir que se llegue a estas situaciones tan extremas. Supongo que este tema traerá cola durante los próximos días y no sé si llegaremos a saber si de verdad se pagó ese rescate o, como dice el gobierno, no se pagó.

Foto: Roque Pascual y Albert Vilalta.

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