viernes, 16 de mayo de 2014

La historia del Tango

El Tango es una danza de parejas abrazadas que, en su origen, no necesariamente era de hombre y mujer, ya que también se bailaba entre hombres.

El Tango surgió en burdeles, rancherías y boliches. Los prostíbulos lo fomentaban con la finalidad de aproximar los cuerpos masculinos y femeninos. El "tango arrabalero," aquel que bailaban en el arrabal, hombres y mujeres  con los cuerpos fuertemente abrazados, escandalizó a la sociedad de la época.

Condenado por la iglesia y prohibido por la policía por incitar al escándalo, fue asociado con la lujuria y la diversión "non sancta" junto a la bebida y el baile. Su prohibición obligó a bailarlo en sitios ocultos hasta haber entrado en el siglo XIX, por eso su ambiente es de nostálgica pasión.

La cercanía de los bailarines y la sensualidad de su coreografía dice mucho sobre su origen prostibulario. En la oscuridad, guapos y arrabaleros deslizaban sus sentimientos en lo profundo de un verso, una melodía o bailaban abrazados a su ardiente compañera. Era concebido como "vulgar" por los estratos más conservadores, marginado socialmente por buscar la sensualidad y el placer.  La insólita fusión de lenguas, conocimientos y costumbres genera el fenómeno del tango y paralelamente un lenguaje, el lunfardo.

En 1910 el Tango fue bailado en París, ampliando rápidamente su popularidad en todo el Mundo. Los encargados de presentarlo en los salones del viejo mundo fueron los jóvenes hijos varones de las familias tradicionales porteñas. Su glamour conquistó a los sectores más altos de la sociedad y fue bailado en casi todas las capitales europeas. En Francia el género produce una verdadera locura y desde allí se expande a toda Europa y Norteamérica.

Hoy, la sensualidad del tango es reconocida en todo el mundo, es una manera de vivir, de sentir y de concebir apasionadamente la existencia y el mundo.  

En el Tango, el hombre crea la forma y la mujer la llena de belleza. Esto es el Tango.

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