viernes, 16 de mayo de 2014

Condenan a muerte a una sudanesa embarazada por convertirse al cristianismo

Un tribunal de Sudán condenó hoy a muerte a la doctora Mariam Ishaq, de 27 años, por haberse convertido al cristianismo, aunque la  pena no se aplicará hasta dentro de dos años, informaron fuentes de la defensa.
El abogado Ahmed Abdala afirmó que el plazo de tres días determinado por otra corte para que la mujer rectificara culminó hoy sin que su cliente haya rechazado renunciar a la religión cristiana.
Según el fallo, Ishaq recibirá cien latigazos como castigo y después será ahorcada.
Un tribunal ya había condenado el domingo pasado a la sudanesa a la pena capital por apostasía y adulterio, un fallo que ha sido  confirmado este jueves por la Corte Penal del este de Jartum, presidido por el juez Abás al Jalifa.
El magistrado retrasó el cumplimiento de la sentencia hasta dentro de dos años, para dar tiempo a que la mujer dé a luz al hijo que está esperando y termine de amamantarlo en ese tiempo.
Ishaq, embarazada de ocho meses y con otro hijo de dos años, cambió su nombre de Abrar por el de Mariam y es hija de un hombre de la región de Darfur, en el oeste de Sudán, y de una mujer de la vecina Etiopía.
El pasado domingo, su esposo cristiano fue absuelto del cargo de adulterio por falta de pruebas, tras argumentar que había  contraído matrimonio con ella cuando ya había cambiado su religión.
El tribunal recordó que la ley sudanesa prohíbe la conversión del islam al cristianismo y que, por tanto, la acusada cometió adulterio al ser "nulo" su matrimonio como cristiana.
A la vista de hoy acudieron un gran número de diplomáticos occidentales y representantes de grupos de derechos humanos, que  han advertido del riesgo que este tipo de juicios supone para la tolerancia religiosa y los derechos humanos en Sudán.
La verdad que es increíble que en el mundo actual, todavía el islam aplique métodos anclados en la edad media sin que la comunidad internacional sea capaz de reaccionar ante estas abominables acciones de los gobiernos integristas. ¡¡¡Qué pena de Mundo!!!

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