miércoles, 26 de enero de 2011

SEAS inaugura sus nuevas instalaciones

Inauguración de las nuevas instalaciones del centro de formación abierta, SEAS, de la Fundación San Valero

El próximo día 28 viernes, con motivo de la festividad de su patrón, la Fundación San Valero de Zaragoza procederá a la inauguración de las nuevas instalaciones de su Centro de Estudios Superiores, SEAS.

El nuevo Centro es un edificio de tres plantas con más de 3.000 metros cuadrados construidos. El tiempo de construcción fue de cinco meses y ha contado con una inversión de unos tres millones de euros. En él trabajan alrededor de 200 personas que forman parte de la plantilla de SEAS, de la que el 53% son mujeres.

Está ubicado en las instalaciones de la Fundación en la intersección de las calles Violeta Parra e Isla de Lanzarote de la capital aragonesa.

El Centro de Estudios Superiores, SEAS, está dedicado a la formación superior en modalidad abierta. Se trata de una forma de impartir titulaciones que abarca el material didáctico tradicional y los últimos avances tecnológicos, en un campo en permanente evolución. SEAS desarrolla y comercializa programas de formación superior a distancia en la modalidad on-line, a nivel nacional, de cursos técnicos, postgrados y expertos, másteres y titulaciones universitarias.

El arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, será el encargado de bendecir el nuevo edificio en el acto que se realizará el próximo viernes. Junto a él estarán el presidente del Patronato de la Fundación San Valero, Ángel García de Jalón, y el Director General de SEAS, César Romero.

Al finalizar el acto inaugural, se servirá a todos los asistentes una copa de cava y un trozo de roscón de San Valero.

Foto: Edificio de SEAS en Zaragoza

miércoles, 19 de enero de 2011

La nueva nobleza del siglo XXI: la casta

Hace bastante más de un siglo que se abolieron en nuestro país los privilegios de la nobleza. Tras mucho tiempo de lucha de las clases más desfavorecidas frente a la omnipotente aristocracia, tras derramar muchos litros de sangre por nuestros campos, tras conseguir un status de igualdad entre clases hasta entonces desconocido, nos encontramos hoy en día con una resurgida nobleza, procedente de la burguesía y de las clases populares, que disfruta de un poder inusitado, que está amparada por la palabra “democracia” y que se ha convertido en aquello contra lo que lucharon nuestros antepasados. Son la nobleza del siglo xxi: la casta.

La diferencia de clases sociales ha existido siempre desde que el hombre pisa la tierra, hace ya algunos años. La lucha entre las clases sociales ha costado muchas vidas a lo largo de la Historia. La nobleza siempre se consideró heredera de unos privilegios adquiridos, por razón de sangre, a los que no estaba dispuesta a renunciar. Las aspiraciones de los que no eran nobles eran el ennoblecimiento, de una u otra manera, de su clan familiar y adquirir un reconocimiento social del que carecían por su origen. Surge la burguesía, un escalón que se sitúa en medio de la nobleza y la plebe.

Pues bien, ¿cómo trasladamos esto a la actualidad?, muy fácil. Hoy disfrutamos de una nueva versión de la nobleza, mucho más reaccionaria y clasista que la nobleza de sangre, es la nobleza política, la clase política, la casta.

En nuestro país, que estamos pasando por una situación económica hasta ahora desconocida y que va a durar bastante más de lo que todos deseamos, tenemos una nueva clase social, de seres privilegiados que vive completamente al margen del sufrimiento del pueblo llano. Una clase social que tiene un poder, del que han carecido muchos de los dirigentes a lo largo de nuestra dilatada historia, tan grande que puede decidir el futuro de sus compatriotas, de tal forma que pueden dejar a muchas familias hipotecadas y arruinadas durante generaciones. Una nobleza que se blinda contra la plebe, que tiene unos privilegios que ellos mismos se han atribuido y que cada día aumentan de manera que la distancia con el pueblo es cada vez mayor.

Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Qué verdad es. Que nos expliquen, de alguna manera, la preguntas que se hace la plebe y no entiende: ¿Por qué tengo que estar trabajando y cotizando cuarenta años para poder cobrar la pensión máxima y un miembro de la casta con siete años ya le sobran treinta y tres? ¿Por qué aunque cotice por encima del máximo luego no cobro de pensión más de lo regulado para la pensión máxima y no existe ese límite para un miembro de la casta? ¿Por qué bajan el sueldo a los funcionarios cómo si hubiesen tenido ellos la culpa del derroche de la casta? ¿Por qué congelan las pensiones a los jubilados, cómo se puede justificar eso? ¿Por qué no se recorta el gasto público y el que gaste lo que no debe pague por ello? ¿Por qué las negligencias políticas no tienen consecuencias penales? ¿Por qué hay tanto coche oficial en este país?¿Por qué hay tanto paro, no se crea trabajo y, sin embargo, cada vez hay más cargos a dedo? ¿Por qué un país como el nuestro está a la cola de los países ricos cuando antes estaba en cabeza?..............no sé, se podrían poner más de mil preguntas sin respuesta y a lo mejor nos seguía faltando sitio. Además ayer hemos tenido la última con el gasto realizado en el Senado para que sus “señorías” hablen en sus lenguas y se puedan entender. ¿Es de recibo gastarse ese dineral, con esta crisis, en traductores cuando todos hablan español? Yo creo que es del género bobo y en eso somos también campeones del mundo.

Me he referido a nuestro país que es el que más me preocupa, pero está pasando en todos los sitios igual, la nobleza de la casta se ha extendido por todos los rincones del planeta como una epidemia y que además presenta ciertas variantes como en Venezuela, Bolivia o Cuba al más puro estilo absolutista decimonónico.

Lo que está claro es que el aguante humano tiene un límite y se puede correr el riesgo de sobrepasarlo ocurriendo lo que ha pasado en Túnez esta misma semana.

Foto: Un miembro de la nobleza de sangre y dos miembros de la nueva nobleza de “casta”

lunes, 17 de enero de 2011

Los espectros de Duranville

Cuentan que por el castillo de Durenville, en tierras de la siempre húmeda Escocia, se han paseado fantasmas desde el año 1500. Una leyenda que permanece viva en el lugar todavía en nuestros días dice que todo el que ha tratado de llevarse algo de la mansión y, en particular, si pertenecía al fundador de la dinastía de tan ilustre apellido, ha muerto como consecuencia de la aparición de tremendos fantasmas.

El llamado conde Negro, habitante de este lugar, a pesar de ser un mujeriego no se dejó atrapar por ninguna mujer y permaneció soltero hasta los últimos días de su vida. Durante algún tiempo fue a convivir con él una parienta lejana que había quedado huérfana o, al menos, ésa es la historia que él contó por conveniencia, pues en realidad se trataba de su propia hija, nacida de su unión con una dama de alcurnia francesa. Margelyne, que así se llamaba su hija, estaba completamente fascinada por el castillo y dijo a su padre una y mil veces que nunca lo abandonaría un aún después de que le sobreviniera la muerte.

Por aquel tiempo, una epidemia de cólera se extendió por toda la región; Margelyne tuvo la desgracia de contraer la enfermedad y pasó en pocos días de ser una muchacha llena de vitalidad a estar a las puertas de la muerte, puertas que, para su desgracia, se abrieron. El conde Negro, presa de la desesperación, vendió el castillo y decidió emigrar a tierras francesas, país donde, por cierto, pasó los mejores años de su vida. Sin embargo, hubo un detalle que le pasó por alto y que resultó vital para fomentar la leyenda fantasmal del castillo de Durenville. Muchos años mas tarde, ya en el lecho de la muerte, el conde hizo una promesa en memoria de su hija desaparecida, a quien había jurado que el castillo siempre permanecería intacto, sin que se tocase ni trasladase nada, como si ella estuviese a punto de regresar en cualquier momento.

La primera noche después de la partida, se habían comenzado a oír inimaginables gemidos que procedían de la galería de retratos. Alguien se atrevió a ir hacia allí para ver que diablos sucedía y se encontró ante la hija del conde que, completamente desesperada, lloraba amargamente por el abandono al que le había sometido su padre con su marcha. Al cabo de algunos años el conde Negro falleció en tierras francesas pero antes de expirar predijo que todo aquel que intentase extraer algo del castillo moriría, tal y como le había sucedido a él. En la actualidad los habitantes de la ciudad escocesa de Durenville afirman haber visto de vez en vez al conde junto a Margelyne, a quien se oye cantar acompañada al piano por su padre, y, por supuesto, nadie toca nada del castillo desde hace muchísimos años.

Este no es el único fantasma que habita en el castillo…………pero eso es otra historia.

Foto: Castillo de Stirling (Escocia)

jueves, 13 de enero de 2011

La Ley Antitabaco

Continuamos dándole vueltas a la “famosa Ley antitabaco” y después de todo lo que ya ha dicho y escrito, poco más se puede decir sin ser repetitivos en el tema. A continuación reproduzco un artículo don Francisco Rico, miembro de la Real Academia Española, publicado el día 11 de este mes en el apartado de Opinión del diario elpaís.com.

“Quizá no por entero, pero en aspectos importantes la "Ley 42/2010, de 30 de diciembre, por la que se modifica la Ley 28/2005, de 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo", etcétera, etcétera, es un golpe bajo a la libertad, una muestra de estolidez y una vileza. Vayamos, brevísimamente, por partes, y en cada una con solo un par de calas. Es un golpe bajo a la libertad, una muestra de estolidez y una vileza.

Golpe bajo. Dejemos de lado que no pocos de los argumentos contra el tabaco carecen de rigor científico y son simple fruto del desconocimiento, por las actuales insuficiencias de la investigación. (Como cuando hace unos años el aceite de oliva se consideraba malo para el colesterol y se excluía de la "sana dieta mediterránea" en la que hoy tanto se ponderan sus virtudes). Concedamos asimismo que la prohibición de fumar en muchos lugares públicos es una medida juiciosa. En muchos, sí, bien está, pero ¿en todos?

A los fumadores en ejercicio se les veta la entrada en multitud de sitios, mientras a nadie se le fuerza a ir a los bares o restaurantes que aquellos elijan. ¿Cuál es el problema para que los fumadores -clientes, dependientes y dueños- dispongan de lugares en que los no fumadores sean libres de no entrar? Cada uno puede hacer de su capa un sayo: contra su voluntad no hay por qué protegerlo de vagos peligros. Más de las tres cuartas partes de los españoles da por buena la existencia de locales para fumadores. La ley de marras es una efectiva restricción de la libertad y un estorbo a la conllevancia.

Estolidez. Los redactores de la ley confirman clamorosamente la opinión que de los políticos tiene la mayoría de los ciudadanos. La torpeza preside en especial la lista de espacios vedados al tabaco. Es patente que el legislador ha ido señalándolos a voleo, según se le pasaban por la cabeza, sin ninguna preocupación por el orden y la congruencia.

El artículo séptimo, así, cataloga los tales espacios desde la letra a hasta la equis. Al llegar a la erre menciona las "Estaciones de servicio y similares". A continuación, en la ese, introduce una disposición universal y omnicomprensiva: "Cualquier otro lugar en el que, por mandato de esta ley o de otra norma o por decisión de su titular, se prohíba fumar". Parece que ahí debiera acabarse la cosa. Pero no, el inventario vuelve a la enumeración particular: "Hoteles, hostales y establecimientos análogos", etcétera, etcétera. Para acabar majestuosamente: "En todos los demás espacios cerrados de uso público o colectivo". En comparación, la enciclopedia china de Borges es un modelo de lógica: "Los animales se dividen en a/ pertenecientes al Emperador, b/ embalsamados, c/ amaestrados, d/ lechones...".

De las luces que exhiben los parlamentarios reos del texto baste solo otro espécimen: según el artículo octavo, quien en un hotel quiera el desayuno en su habitación de fumador tendrá que salir de ella para que el camarero se lo sirva y que volver a entrar cuando el camarero salga.

Vileza. Domina la ley el espíritu persecutorio, en un horizonte de entredichos y busca de culpabilidades ("incluso en los supuestos de infracciones cometidas por menores"), de aliento a la intolerancia y la discordia, y de cerrazón sectaria a la realidad de la vida y de los hombres.

En la España de otros tiempos se llamaba malsín al que "de secreto avisa a la justicia de algunos delitos con mala intención y por su propio interés". Es un hecho que la ley y las incitaciones de la ministra de Sanidad están abriendo ya la puerta a los malsines. Nada tan fácil como la delación movida por conveniencias innobles, inquinas o malhumores, y anónima o presentada con una falsa identidad: no hay más que enviarla a cualquiera de las diligentes webs que le darán curso sin comprobar (así lo pregonan) "la veracidad de los datos expuestos por el denunciante". No se trata de una presunción: insisto, es ya un hecho.

Donde la actitud inquisitorial y el celo puritano se precipitan vertiginosamente hacia la vileza es en el nuevo artículo 7 c, que generaliza la interdicción en los "centros, servicios o establecimientos sanitarios, así como en los espacios al aire libre o cubiertos comprendidos en sus recintos". En ningún otro sitio estaría más justificado que ahí fijar lugares y excepciones para fumar (también marihuana). Pero los padres de la patria, hijos de moralinas abstractas y huérfanos de toda comprensión humana, desprecian las personas y las situaciones reales.

En las cárceles y en los psiquiátricos está autorizado fumar "en las zonas exteriores" o en "salas cerradas habilitadas al efecto". A los viejos y discapacitados se les permite en las áreas ad hoc de los asilos, aunque de ningún modo al aire libre ni en sus habitaciones. Con los enfermos hospitalizados no hay la mínima complacencia. A los padecimientos que comporta verse en tal situación, el legislador añade, ensañándose, la tortura de la abstinencia. "¡Qué escándalo -debe de juzgar-, satisfacer los bajos apetitos de un paciente terminal -de cáncer de pulmón, pongamos- que no piensa en otra cosa que en echarse unos pitillos!". Con absoluta desestima de los datos, de la voluntad y el sufrimiento ajenos, sacrifica al individuo cercano en el altar de un remoto ideal genérico. Líbrenos Dios de los altos principios.

P.S. En mi vida he fumado un solo cigarrillo.”

Esto es lo que hay, lo peor de todo esto no es que se pueda fumar o se deje de poder, el problema es que no se legisla para todos igual, muchas leyes de estas que son tan restrictivas no son tan “justas” como sus creadores quieren hacernos creer. Si de verdad quieren cuidar nuestra salud ¿porqué no lo ilegalizan y se prohíbe su venta total?, ¿porqué no se prohíbe el consumo de alcohol?, así se protegería la salud de todos los ciudadanos y mandamos a la casi totalidad de la Hostelería al paro, que es la empresa más grande de este país. Ah, a mi me molesta el humo de los coches; también los guarros que dejan que su perro se cague en la calle y no lo recogen; los que escupen en cualquier sitio, también me molestan; los que gritan por la calle, por supuesto; los que llevan la música del coche muy fuerte, también; los que se permiten el lujo de decirme lo que tengo que hacer, que trabajar o que ganar y ellos no lo hacen, esos me molestan los que más; los políticos que se blindan los sueldos para que no se los toque la plebe hambrienta, esos ni te cuento como me molestan. En fin, podía hacer una lista interminable de todo lo que me molesta y seguro que cualquiera añadiría todavía más cosas que le molestan…………… lo dejo aquí, que cada uno piense lo que le molesta y lo que prohibiría hacer a los demás, es un buen ejercicio mental.

Foto: Dibujo de la aplicación de la ley antitabaco.