lunes, 25 de febrero de 2013

La táctica de Romanones, una jugada magistral

El conde de Romanones

Don Álvaro de Figueroa y Torres Sotomayor, conde de Romanones, fue elegido diputado ininterrumpidamente por la circunscripción de Guadalajara desde 1891 a 1923 en las listas del Partido Liberal. El secreto de sus reiterados triunfos electorales era una habilidosa combinación de caciquismo y clientelismo hasta el punto de hacer de la provincia alcarreña su verdadero feudo.
En cierta ocasión, don Antonio Maura, que llegaría años después a ser jefe del Partido Conservador y Presidente del Consejo de Ministros en varias ocasiones, decidió disputar el escaño al susodicho conde. Se presentó en Guadalajara y allí se le informó de que tendría muy complicada la cosa pues el Conde de Romanones ofrecía a cada elector 2 pesetas por voto y que eso había generado un tejido cautivo muy difícil de rasgar.
— Muy bien, dijo Maura. Si Romanones paga el voto a 2 pesetas, yo lo pagaré a 3.
Y, dicho y hecho, Maura empezó a comprar los votos a 3 pesetas.
Pasados unos días Romanones llegó a Guadalajara, como siempre, a repetir la jugada. Pero cuando hubo llegado se le informó que ese año lo tendría realmente difícil puesto que Maura se le había adelantado y además había ofrecido 3 pesetas por voto.
Romanones no vaciló y reaccionó de una manera magistral. Fue localizando a los electores que habían sido tentados por Maura y, uno por uno, les iba diciendo:
Toma un duro y dame las tres pesetas (las que previamente habían recibido de Maura).
El resultado lo pueden imaginar: Romanones arrasó, los electores se embolsaron cada uno un duro (cinco pesetas) y a Romanones los votos le costaron a dos, como de costumbre.
¿Y todavía hay ingenuos que dicen que hemos progresado? Esto sí que es una jugada magistral, de aquí viene el dicho de dar duros a tres pesetas.

viernes, 15 de febrero de 2013

El roble que se descubrió a sí mismo


Os pongo esta fábula sobre el roble que se encontró a sí mismo, que viene a decir que cuando uno actúa tal y como es, sin intentar parecerse a nadie, es cuando de verdad encuentra sentido a lo que hace. La fábula dice así:

“Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos eran felices y estaban satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: No sabía quién era, ni para qué estaba ahí. "Lo que te falta es concentración", le decía el manzano. "Si realmente lo intentas, podrías tener sabrosas manzanas. ¿Ves que fácil es?" Y le enseñaba sus atractivas manzanas.
"No lo escuches", le exigía el rosal. "Es más sencillo tener rosas ¿Ves que bellas son?". "Pero mis naranjas son más sabrosas", añadía el naranjo. Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado. Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó: "No te preocupes, tu problema no es tan raro, ni tan grave. Es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas... Sé tú mismo, conócete, y para lograrlo, escucha tu voz interior". Y dicho esto, el búho desapareció.
El roble, el más poderoso del bosque
"¿Mi voz interior...? ¿Ser yo mismo...? ¿Conocerme...?" Se preguntaba el árbol desesperado, cuando de pronto, comprendió... Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole: "Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Tienes una misión. ¡Cúmplela!". Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín completo fue plenamente feliz.”

¡Es una lástima que en muchas ocasiones tratemos de aparentar lo que no somos...!

martes, 12 de febrero de 2013

La Taula de Canvis

Taula de Canis conservada en el Archivo Municipal
de Valencia

La Taula de Canvis o Mesa de Cambio, fue una institución financiera apareció en el siglo XV en distintas ciudades de la Corona de Aragón, en respuesta a la necesidades generadas por el aumento del comercio y los viajes a larga distancia terrestres y marítimos que unían los puertos mediterráneos. Es el precedente más directo de los bancos públicos y sustituyó a las legislaciones, romana y visigoda, que regían hasta entonces. Las primeras Taulas de Canvis aparecen durante el reinado de Jaime I El Conquistador (1213-1276).

Su finalidad era evitar la morosidad, usura, quiebras y descrédito en las operaciones financieras. Los Canvistes, hoy banqueros, instalaban sus oficinas en los lugares que se les designaba de las ferias, al aire libre y bajo soportales y su infraestructura se componía de un banco y de un simple tablero de madera, como mesa y soporte de las operaciones financieras y en ella se contaba el dinero, se hacían pagos y cobros y cualquier otro tipo de operaciones.

La Taula de Barcelona se creó el 20 de enero de 1401 y es considerado como el  primer banco público de la historia y dio lugar a los llamados  “Usatges” —usos— de Barcelona que eran un conjunto de reglas o normas, de obligado cumplimiento en las operaciones y transacciones financieras. En 1407 Martín el Humano autorizó la creación de la Taula de Canvis i Depòsits de Valencia a imitación de barcelonesa.
Taula de Canvis

Estas son algunas de las normas que estableció esta primera legislación bancaria:

El 13 de febrero de 1300 se estableció que cualquier banquero que se declarara en bancarrota sería humillado por todo el pueblo, por un voceador público y forzado a vivir a base de una estricta dieta de pan y agua hasta que devolviese a sus acreedores la cantidad completa de sus depósitos.


El 16 de mayo de 1301 se decidió que los banqueros estarían obligados a obtener fianzas y garantías de terceras partes para poder operar, y a aquellos que no lo hicieran no se les permitiría extender un mantel —tapete— sobre sus cuentas de trabajo. El propósito de ello era señalar a todo el mundo que estos banqueros no eran tan solventes como aquellos que usaban manteles, es decir, que estaban respaldados por fianzas. Cualquier banquero que rompiera esta regla (por ejemplo, que operase con un mantel, pero sin fianza) sería declarado culpable de fraude, delito que se castigaba muy severamente.

Sin embargo, a pesar de todo, los banqueros pronto empezaron a engañar a sus clientes y debido a esos engaños:

El 14 de Agosto de 1321 se estableció que si el titular de una “Taula de Canvi” engañaba y estafaba a sus clientes, si falsificaba la moneda, si no cumplía con sus obligaciones, si trabajaba sin tener fiadores, si hacía un uso indebido del mantel que debía cubrir la taula, si no pagaba sus deudas, era severamente castigado. Por un lado, in situ y públicamente, se le rompía la mesa y el banco, y de ahí la expresión de «declarado en bancarota». Además, era objeto de escarnio y de humillación pública: un vocero o pregonero municipal se encargaba de denunciar públicamente al estafador.

Pirograbado de Raquel Maciá que representa a un
canvista en la Taula de Canvis
Existen evidencias documentales de que esto se cumplía. Por ejemplo, el banquero catalán Francesc Castelló, fue decapitado directamente frente a su mostrador en 1360, en estricto cumplimiento de la ley.
Suerte tienen los banqueros de este país en que no están en vigor las normas de obligado cumplimiento que establecieron las “taulas de canvis” para acabar con la especulación y la corrupción. Sabemos sobradamente que durante Edad Media, los culpables de cualquier delito pagaban bien cara su falta, cosa que en la actualidad ocurre de manera totalmente contraria.

Les salvó el Honor. La historia de los pilotos Brown y Sitgler.


La tripulación del Ye Old Pub al mando del teniente Brown
El 20 de diciembre de 1943, despegaba del campo de aviación RAF Kimbolton (Inglaterra) el bombardero B-17, llamado Ye Old Pub, de la United States Air Force (USAF) con la misión de bombardear una fábrica de aviones en Bremen (Alemania). La tripulación de la aeronave estaba compuesta por Bertrand O. Coulombe, Alex Yelesanko, Richard A. Pechout, Lloyd H. Jennings, Hugh S. Eckenrode, Samuel W. Blackford, Spencer G. Lucas, Albert Sadok, Robert M. Andrews y al frente de todos ellos el joven teniente Charles L. Brown. 
Consiguieron realizar la misión pero a un alto precio… el artillero de cola había muerto y 6 tripulantes más estaban heridos, el morro estaba dañado, dos motores fueron alcanzados y de los dos restantes sólo uno tenía suficiente potencia, el fuselaje estaba seriamente dañado por los impactos de las batería antiaéreas y los cazas alemanes, incluso el piloto Charlie Brown llegó a perder la consciencia momentáneamente. Cuando Brown despertó consiguió estabilizar el avión y ordenó que se atendiese a los heridos.
El Ye Old Pub y el caza de Stigler
Cuando pensaba que bastante tendrían con mantener la aeronave en el aire, llegó lo peor… un caza alemán en la cola. Todos pensaron que ya había llegado su momento, pero el caza en lugar de disparar se puso en paralelo del bombardero. Charlie giró la cabeza y vio cómo el piloto alemán le hacía gestos con las manos. Así se mantuvo durante unos instantes, hasta que el teniente ordenó a uno de sus hombres subir a la torreta de la ametralladora…, pero antes de poder cumplir la orden, el alemán miró a los ojos a Charlie le hizo un gesto con la mano y se marchó. A duras penas, y tras recorrer 250 millas, el «Ye Olde Pub» consiguió aterrizar en Norfolk (Inglaterra). El  teniente contó a sus superiores lo ocurrido pero éstos decidieron ocultar aquel acto de humanidad. Pero Charlie no lo olvidó… ¿Por qué no los había derribado?
En 1987, 44 años después de aquel suceso, Charlie Brown comenzó a buscar al hombre que les había perdonado la vida a pesar de no saber nada de él y, mucho menos, si todavía estaba vivo. Puso un anuncio en una publicación de pilotos de combate:  
Estoy buscando el hombre que me salvó la vida el 20 de diciembre de 1943.
Desde Vancouver (Canadá), alguien se puso en contacto con él… era Franz Stigler. Después de cruzar varias cartas y llamadas de teléfono, en 1990 lograron reunirse.  Fue como encontrarse con un hermano que no veías desde hace 40 años.
La guerra y el honor los unió para siempre

Tras varios abrazos y alguna que otra lágrima, Charlie le preguntó a Franz: ¿Por qué no nos derribaste?
La novela
Brown y Sitgler
Franz le explicó que cuando se puso en su cola y los tenía en el punto de mira para disparar, sólo vio un avión que a duras penas se mantenía en el aire, sin defensas y con la tripulación malherida… no había ningún honor en derribar aquella aeronave, era como abatir a un paracaidista. Franz había servido en África a las órdenes del teniente Gustav Roedel, un caballero del aire, que le inculcó la idea de que para sobrevivir moralmente a una guerra se debía combatir con honor y humanidad; de no ser así, no sería capaz de vivir consigo mismo el resto de sus días. Aquel código no escrito les salvó la vida. Trató de guiarlos para sacarlos de allí, pero tuvo que desistir cuando se acercaban a una torre de control alemana; si hubiesen descubierto a Franz habría supuesto la pena de muerte.
Durante varios años compartieron sus vidas y en 2008, con seis meses de diferencia, fallecieron de sendos ataques al corazón. Franz Stigler tenía 92 años y Charlie Brown 87.
El libro “A Higher Call” de Adam Makos, narra la fascinante historia de estos dos pilotos enemigos a los que unió el honor militar en su máxima expresión.

miércoles, 6 de febrero de 2013

El Pozo de Darvaza: La Puerta del Infierno

El Pozo de Darvaza
En pleno desierto de Karakum (Turkmenistán), cerca de la pequeña aldea de Darvaza, se encuentra un cráter de unos 60 metros de diámetro y más de 20 de profundidad, bautizado por los lugareños como “La Puerta del Infierno”.
A plena luz del día, Darvaza parece un desierto de ciencia ficción, aunque las vistas más espectaculares del pozo se producen por la noche.
El gas que aún alberga en su interior sigue ardiendo de manera incesante En Turkmenistán solo el 2,5 % de la tierra es apta para cultivos, su población ronda los 5 millones de habitantes. Estamos hablando de un trozo de desierto que esconde grandes riquezas debajo de su suelo, lo que lo convierte en un lugar muy apetecible para los grandes países del mundo.
Este desierto, ocupa el 70% del país o 350.000 km².  
Los curiosos se acercan al pozo
El pozo de Darvaza no es obra de la Naturaleza, sino que se trata del inesperado resultado de una prospección minera soviética llevada a cabo en la década de 1970.
Un equipo de geólogos se encontraba perforando el terreno en busca de yacimientos de gas natural, cuando de repente se toparon con una caverna subterránea que provocó el desmoronamiento de la excavación.
Nadie se atrevía a descender por el cráter para recuperar el valioso equipo de perforación, debido a la elevada cantidad de gases tóxicos provenientes de su interior; así que los geólogos decidieron prenderle fuego a los gases que emanaba el pozo de Darvaza, con el fin de incinerarlos hasta que se consumieran por completo.
La idea no resultó muy acertada, ya que los soviéticos subestimaron las dimensiones de la caverna subterránea y su inflamable contenido. Los gases del pozo, que tendrían que haberse extinguido supuestamente en cuestión de semanas, ……siguen encendidos y ardiendo sin cesar desde 1971. Incluso se ignora por completo durante cuántos años más continuarán ardiendo las llamas de La Puerta del Infierno.
Impresionante durnate la noche
Pese a que el pozo de Darvaza se encuentra en una región de difícil acceso y con un gran número de restricciones burocráticas para visitar la zona,…muchos curiosos se acercan regularmente hasta esta desolada comarca de Turkmenistán para observar el fenómeno con interés y asombro……el intenso calor que emana el cráter sólo permite aproximarse a sus bordes durante escasos minutos, hasta que la temperatura se vuelve insoportable. Por las noches, el espectáculo del ardiente pozo de Darvaza es literalmente dantesco: el fuego reluce en toda su magnitud, dándole al pozo un aspecto semejante al de un ardiente cráter volcánico, que sin dudas hace honor al nombre de La Puerta del Infierno.
La Puerta del Infierno

Fotos de John H.Bradley