martes, 24 de julio de 2012

Hace 350 años ya se hacía igual


En estos días con motivo de las reformas económicas que se están aplicando sobre la indefensa población española, está circulando por internet un supuesto diálogo que en su tiempo se produjo entre dos estadistas, Jean-Baptiste Colbert, que fue ministro de Finanzas bajo el reinado de Luis XIV entre 1.665 y 1.683, y su mentor, el famoso cardenal Mazarino, primer ministro francés –sucesor del también cardenal Richelieu- desde 1642 (primero con Luis XIII, luego con la regente Ana de Austria, y finalmente bajo el reinado de Luis XIV) hasta su muerte, en marzo de 1661.
El supuesto diálogo, cuya autenticidad no ha sido probada aunque es probable que fuese cierto debido a la gran afición del cardenal a gravar a sus conciudadanos con innumerables tipos de impuestos, llegando a acumular una de las mayores fortunas de Francia, dice así:

C: Para conseguir dinero, hay un momento en que, engañar [al contribuyente] ya no es posible. Me gustaría, Señor Superintendente, que me explicara cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta al cuello...  

M: Si se es un simple mortal, claro está, cuando se está cubierto de deudas, se va a parar a la prisión. Pero el Estado..., cuando se habla del Estado, eso ya es distinto. No se puede mandar el Estado a prisión... Por tanto, el Estado puede continuar endeudándose. Todos los Estados lo hacen.

C: ¿Ah sí? ¿Usted piensa eso? Con todo, precisamos de dinero. Y ¿cómo hemos de obtenerlo si ya creamos todos los impuestos imaginables?

M: Se crean otros.

C: Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres.

M: Es cierto, eso ya no es posible.

C: Entonces, ¿sobre los ricos?

M: Sobre los ricos tampoco. Ellos no gastarían más y un rico que no gasta, no deja vivir a centenares de pobres. Un rico que gasta, sí.

C: ¿Entonces cómo hemos de hacer?

M: Colbert, tú piensas como un queso de Gruyere o como el orinal de un enfermo, hay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres, son todos aquellos que trabajan soñando en llegar algún día a enriquecerse y temiendo llegar a pobres. Es a esos a los que debemos gravar con más impuestos..., cada vez más..., siempre más. A esos, cuanto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que les quitamos. ¡¡¡ Son una reserva inagotable!!!   

Si en realidad fue cierto este diálogo, lo que está claro es que el pensamiento del cardenal Mazarino, cuatro siglos después..., estaría plenamente vigente. Poco han inventado los políticos actuales…

Foto: Colbert y Mazarino, ministros de Luis XIV.